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¿Qué impulsa la expansión de plantas de licuefacción de gas metano (GNL) en México?

Parte II



Esta herramienta brinda una radiografía de la expansión de los proyectos vinculados con el transporte y transformación del gas metano en México. Con esta infraestructura (compuesta principalmente de gasoductos y terminales de licuefacción) se pretende convertir a México en una nueva plataforma para la exportación del gas metano estadounidense, un hidrocarburo producido mediante fractura hidráulica (fracking) y cuyo transporte dejará múltiples daños ambientales y sociales en México.


Por medio de textos, gráficas y mapas este storymap brinda respuestas a preguntas como ¿qué papel juega la CFE en el despliegue territorial del gas metano en México? ¿Por qué se busca exportar este gas por México y no desde Estados Unidos?, ¿Quién controla el mercado mundial de GNL?, ¿En qué lugar pretenden colocar a México en este nuevo escenario energético?

Ver parte I



Investigación y cartografía: Luis Fernando Pérez Macías y Yannick Deniau.

Diseño de plataforma: Iván Martínez Zazueta (Geocomunes/Geografía Septentrional).

Publicación: Septiembre 2025.

El papel de la CFE en el despliegue territorial del gas metano


La promoción del consumo de gas metano a pesar del declive de su producción y la construcción de una nueva red de gasoductos para su importación, han colocado al país en una profunda dependencia energética frente a Estados Unidos. Esta situación no es una casualidad o resultado de una mala planeación, sino un proceso decidido y consciente en el que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) fue utilizada como instrumento clave para el beneficio de las empresas del sector energético fósil estadounidense.

Desde que se firmó y entró en vigor el TLCAN, se ha ido convirtiendo a la CFE en la principal herramienta para, primero incrementar la demanda de gas metano en el país, y posteriormente con la expansión de la industria del gas shale en Estados Unidos, incrementar el flujo de este hidrocarburo hacia México, dos momentos que en su conjunto han resultado en el encadenamiento de la matriz energética mexicana al gas shale del país del norte. El primero de estos tuvo lugar mediante la gasificación de la matriz eléctrica, que como ya se señaló previamente, no ha dejado de profundizarse durante las últimas administraciones federales mediante la construcción de nuevas centrales eléctricas a base de este gas. El segundo comenzó aproximadamente en el 2011, cuando esta empresa de electricidad inició una serie de licitaciones para la construcción de una nueva red de gasoductos, que se acompañaron de la firma de diversos contratos para el transporte de gas metano en Estados Unidos.

¿Cómo se ha utilizado a la CFE para el despliegue de la infraestructura para la importación de gas metano y cuál es el nuevo momento de la expansión del gas fósil en México? Son preguntas a las que intentaremos dar respuesta a continuación.

Para realizar masivas importaciones de gas metano, durante la última década y media se ha realizado una ampliación de la red de gasoductos que existía en México. En el año 2023, según datos de la SENER, el conjunto de gasoductos sumaba una longitud total de 19,060 km, de los cuales 10,675 km son administrados, gestionados y operados por el CENAGAS y otros 8,385 km son ductos de empresas privadas. La ampliación de esta red se aceleró con el boom del shale gas en Estados Unidos. Tan sólo desde el año 2011 fueron construidos 7,337 km de estos ductos, con un promedio de expansión anual de 564 km. Esta acelerada expansión se ha dado mediante distintos acuerdos firmados por la CFE, para la contratación del servicio de transporte de gas metano con empresas privadas por periodos que van de entre 25 a 35 años, comprometiendo a la empresa pública a comprar gas metano en grandes cantidades durante ese mismo periodo, para hacer uso de la infraestructura contratada y pagar el compromiso adquirido. Las compañías que han sido beneficiadas con la construcción y operación de estos ductos son principalmente cuatro: TC Energy (antes Transcanada), Sempra, Esentia Energy (antes Fermaca) y ENGIE; estas empresas controlan en la actualidad el 44 % del total de la red de gasoductos en México y en su conjunto concentran el 83.4 % de la red construida desde la entrada en vigor del TLCAN.

Sobreproducción de ductos

La capacidad de transporte que hasta la fecha tienen los gasoductos que se construyeron para importar gas metano acumula aproximadamente 13,300 mmpcd según datos de geocomunes y el consumo total en el país fue de 8,976 mmpcd en 2024. La CFE dice que de la capacidad de transporte de 8,000 mmpcd que tiene contratada solo se utiliza el 42% según reportes de la empresa. La capacidad construida a la fecha para importar gas metano es mucho mayor al volumen consumido en el país, lo que nos lleva a afirmar que se construyó de manera deliberada, más infraestructura de la que ha sido requerida para llevar a cabo el “plan” de gasificación de la matriz energética mexicana. Según datos del 2023, la CFE importa aproximadamente 3,000 MMpcd de gas por medio de su filial CFEnergía, el cual es enviado y consumido en diversas centrales eléctricas. Esta filial compra el energético a otra empresa de CFE en Estados Unidos de nombre CFE Internacional, pero hasta la fecha, no hay datos disponibles del total de importaciones que realiza CFEnergía considerando que dicha empresa no sólo vende el gas metano a CFE, sino también a otros clientes en el país. Tampoco hay datos claros de los compromisos que la CFE ha adquirido durante los últimos 15 años para comprar gas metano en Estados Unidos. Según datos de la CFE, esta empresa tiene obligaciones contractuales por 22,600 MMpcd de capacidad de transporte de gas metano en dicho país, un volumen que está 260% por encima del consumo total actual de México. ¿Con qué empresas firmó dichos compromisos que suman un volumen que está muy por encima de los requerimientos energéticos del país, y de capacidad de la infraestructura de importación actualmente instalada que de por sí ya sobrepasa la demanda nacional?, ¿A qué compañías les compra el gas que transporta por esos ductos contratados y cuáles son los compromisos a futuro con estas? Esta es información que hasta la fecha no se ha hecho pública.

Importaciones y compromisos de compra de gas metano


Fuente: SIE y CNH


Este excedente de gas metano contratado al respeto al consumo nacional es uno de los factores que ha favorecido el incremento de la construcción de nuevas centrales de ciclo combinado y el impulso de proyectos de plantas de GNL, estos últimos como supuesta alternativa para poder exportar desde México, el gas estadounidense sobrante.

Las plantas de GNL: una nueva fase en la expansión del mercado de gas metano estadounidense / gas del fracking


Actualmente hay 8 proyectos para la exportación de gas metano estadounidense que en lugar de instalarse en la costa oeste de ese país, buscan usar el territorio mexicano como plataforma para llegar al mercado de este hidrocarburo en Asia. Su avance responde a intereses ajenos al país, que pretenden trasladar los impactos hacia México, disminuir los costos de sus inversiones y seguir usando a las empresas públicas para su beneficio privado.

LLa situación de dependencia al gas metano y en específico al shale gas estadounidense, forma parte de un proceso de subordinación territorial y energética, que ahora parece avanzar hacia un nuevo momento de expansión de la infraestructura asociada a este hidrocarburo, mediante un conjunto de proyectos para la construcción de terminales portuarias de exportación en las costas de México, con las que se pretende extender el alcance del shale gas estadounidense hacia otros mercados en la cuenca del océano pacífico. La potencial configuración de México en una plataforma territorial para la expansión de esta industria fósil y algunas de las características y consecuencias de estos proyectos, es el problema que a continuación será abordado.

La expansión de la industria del shale en Estados Unidos, no es resultado de una casualidad fortuita. Durante décadas la industria fósil estadounidense ha promovido su expansión por tierra y mar y esto ha resultado en la modificación del sistema energético de México. Actualmente la industria del gas shale está configurando un nuevo momento de este reacomodo al colocar al territorio mexicano y la infraestructura de transporte ya construida, como una plataforma terrestre-marítima para la exportación de energía hacia otros países. Esto implica una serie de nuevos proyectos de infraestructura para el transporte de gas metano que permitan continuar con la ampliación del flujo de este hidrocarburo y expandan su alcance territorial en distintas zonas del país y más allá del continente. Los proyectos que se han venido impulsando en los últimos años consisten en: terminales portuarias de licuefacción de gas metano, en su mayoría conectadas directamente al flujo de este hidrocarburo desde Estados Unidos con la finalidad de ser re-exportado en forma de Gas Natural Licuado (GNL) desde puertos mexicanos, y también en la construcción de ductos que amplíen el volumen de gas metano importado desde los Estados Unidos, así como la extensión de la red existente hacia el sur y sureste del país.

¿Por qué se busca exportar este gas por México y no desde Estados Unidos?

Estados Unidos está inmerso desde el 2016 en una acelerada competencia por instalar terminales de exportación de GNL logrando colocarse en 2023 como el país con más exportaciones en el mundo. Hasta la fecha (2025), esta avalancha de terminales en territorio estadounidense ha resultado en la existencia de 8 terminales en operación con una capacidad acumulada de exportación de 106 millones de toneladas por año (Mtpa), lo que representa el 23% de la capacidad mundial. Este conjunto de centrales incrementará rápidamente por la existencia de 5 terminales nuevas que están en construcción y 5 expansiones de terminales existentes también en construcción que para cuando sean concluidas sumarán otros 106 Mtpa de capacidad de exportación. Además existe otro conjunto de proyectos que actualmente se encuentran en diferentes fases en la obtención de permisos y financiamiento con los que se pretenden construir otras 17 terminales nuevas y 12 expansiones que en los próximos años, de llegarse a construir, podrían agregar otros 261 Mtpa de capacidad de exportación en las costas estadounidenses.

Todas estas terminales de exportación están ubicadas en las costas del Océano Atlántico y principalmente en el Golfo de México. Existían 6 proyectos en la costa pacfico pero han sido cancelados o suspendidos, y existe otro proyecto en Alaska, sin embargo este último requiere gigantescas inversiones que lo vuelven el más costoso de todos los que a la fecha han sido construidos o anunciados. Por estas razones se vuelve muy estratégico para EEUU poder exportar su gas metano a los mercados asiáticos por medio de los puertos en México, principalmente desde la costa pacifico. La instalación en costas mexicanas les podría implicar a las empresas menores costos de construcción y operación en comparación de los costos en EEUU, así como una mayor flexibilidad en los requerimientos de mitigación y remediación de impactos socio-ambientales. Además de estas “ventajas comparativas” para las empresas que promueven los proyectos, hay que señalar que desde la CFE se planteó en el sexenio pasado (2018-2024), la promoción de las terminales portuarias de exportación de GNL en México como parte de una supuesta “solución” al exceso de gas que la empresa tiene el compromiso de comprar en Estados Unidos. Todo esto ha resultado en la existencia de un conjunto de proyectos que actualmente están buscando imponerse en México como se describe a continuación.

Terminales de exportación de gas metano en México

En las costas de México existen 8 proyectos de Licuefacción de gas metano, además de otro conjunto de nuevos gasoductos con los que se pretende escalar la capacidad de transporte de este hidrocarburo hacia México y desde aquí, hacia el mercado mundial. En su conjunto, las 8 terminales de licuefacción suman una capacidad de 76.8 Mtpa de exportación, lo que implicaría exportaciones por 11,275 MMpcd (el 130 % de la demanda actual en México). De estas 9 terminales, actualmente hay una que ya entró en operación (Altamira I) con 1.4 Mtpa y dos que están en construcción con una capacidad de 3.29 Mtpa (Energía Costa Azul) y 1.4 Mtpa (Altamira II). Del resto de las terminales para la exportación de GNL en proyecto son 35.4 Mpta que ya tienen autorización del Departamento de Energía de los Estados Unidos (DoE) y de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), pero ninguna hasta el momento ha hecho pública su Decisión de Inversión Final (FID por sus siglas en inglés).

Terminal Energía Costa Azul (ECA)

Esta terminal de licuefacción para la exportación de gas metano estadounidense, es propiedad de la empresa Sempra y de TotalEnergies y se está construyendo a un costado de la terminal de regasificación de la misma empresa ubicada en Ensenada, Baja California. Está prevista en dos fases: 1) una primer fase con la instalación de un tren de licuefacción de 3.29 Mtpa de capacidad que podría llegar a exportar hasta 490 MMpcd de gas metano, y que la empresa anuncia que podría empezar a operar en 2026, 2) una segunda fase que consiste en la construcción de un segundo tren de licuefacción con capacidad de 12.4 Mtpa que implicaría un flujo hacia el exterior de 1,990 MMpcd.

Esta terminal se conectará mediante el Gasoducto Rosarito propiedad de Sempra con el paso fronterizo Los Algodones cerca de la ciudad de Mexicali desde donde se articulará con la red de ductos estadounidense que transportarán el gas metano desde las cuencas de shale gas. Durante el año 2023 comenzó la construcción del Gasoducto ECA, que irá paralelo a la línea central del Gasoducto Rosarito para duplicar la capacidad de transporte de gas metano desde la frontera estadounidense hacia esta terminal de licuefacción. La empresa reporta que hasta el momento, tiene firmados compromisos de compra mediante 3 contratos por 20 años con las empresas Total, Tokio Gas y Mitsui, cada uno por 0.8 MTPA de la capacidad de la primera fase del proyecto.

Puerto Libertad (Saguaro Energía)

Otro proyecto se pretende ubicar en Puerto Libertad, Sonora y es promovido por la empresa Mexico Pacific Limited LLC. Esta compañía ha tenido varios cambios en su estructura de capital durante los últimos años, algunos debido a las dificultades financieras y a la oposición social que ha generado la posible instalación de la terminal.

El proyecto contempla la instalación de 3 trenes de licuefacción de 5.87 Mpta con una capacidad total de 17.6 Mtpa y con un potencial de exportación de 2,490 MMpcd. La empresa ha anunciado que durante los últimos años, ha firmado contratos por un total de ventas de 14.1 Mpta con un promedio de duración por contrato de 20 años, Los contratos anunciados al momento son: 1) Dos contratos con Shell, de los cuales 1 es por 2.6 Mtpa a 20 años y el segundo por 1.1 Mtpa a 20 años , 2) Tres contratos con Exxon Mobil por 20 años de los cuales dos son por 1 Mtpa y otro por 1.2 Mtpa, 3) Un contrato con Guangzhou Development Group por 2 MTPA a 20 años, 4) Un contrato con Zhejiang Energy International Limited por 1 Mtpa por 20 años, 5) Un contrato por 20 años con ConocoPhillips por 2.2 mtpa, 6) Un contrato por 20 años con Woodside por 1.3 mtpa, 7) Un contrato por 0.7 mtpa con POSCO International Corporation de 20 años.

La terminal pretende recibir el gas metano desde la frontera norte por medio del Gasoducto Sonora que opera una empresa filial de Sempra y que tiene su punto de interconexión fronterizo en el poblado de Sásabe, Sonora. También existe el proyecto para construir un nuevo gasoducto, llamado STGN Sierra Madre entre la frontera de Chihuahua con Estados Unidos hasta Puerto Libertad para poder abastecer a la terminal planeada en dicho puerto. Para esto en marzo del 2023, la CFE y Mexico Pacific Limited, firmaron un memorándum de entendimiento para la posible venta de entre 400,000 y 600,000 BTU diarios los cuales serán transportados por este nuevo proyecto de gasoducto.

En el contexto actual de incremento de precios, dificultades para encontrar financiadores, y una amplia oposición social, el proyecto no ha tomado la Decisión Final de Inversión (FID por sus siglas en inglés) para llevar a cabo la terminal. Además la empresa ha tenido recientes cambios en los inversores promoventes del proyecto e incluso intentos de negociación con compradores de GNL para incrementar los precios ya comprometidos en contratos firmados previamente y con las empresa constructora que ha ido incrementando los costos del proyecto con respecto al monto original.

Terminal Vista Pacífico

La empresa Sempra comenzó en el año 2020 la solicitud de permisos en Estados Unidos para la exportación hacía México y para su reexportación desde una terminal de licuefacción a ubicarse en el puerto de Topolobampo, Sinaloa. Los permisos obtenidos por le empresa indican que el proyecto planea instalar un tren de licuefacción flotante con capacidad de 4 Mtpa que permita la exportación de 548 MMpcd, así como la construcción de una unidad de almacenamiento de GNL con capacidad para 180,000 m3 de gas licuado. En Enero de 2022 la empresa Sempra firmó un memorándum de entendimiento no vinculante con CFE para desarrollar conjuntamente esta terminal. Hasta el momento se ha indicado que parte del GNL transportado podría dirigirse a la unidad flotante de almacenamiento (FSU por sus siglas en inglés) de New Fortress Energy Pacifico ubicada en Pichilingue, Baja California Sur y el resto ser enviado al mercado asiático.

En julio de 2022, Sempra y CFE renovaron el memorándum para el desarrollo de la terminal el cual incluyó la modificación de la ruta del Gasoducto Guaymas-El Oro con la finalidad de terminar su construcción. Este gasoducto perteneciente a Sempra, así como el Gasoducto El Encino-Topolobampo de la empresa TC Energy y un nuevo gasoducto de 75 km llamado Corredor Norte que la empresa Sempra está promoviendo para conectar la terminal directamente a estos dos primeros ductos mencionados, serían los encargados de transportar el gas desde la frontera con Estados Unidos para ser licuado en dicha terminal. En marzo del año 2021, Total Energie y Sempra firmaron un acuerdo para que Total Energie adquiera un tercio de la producción de GNL del proyecto Vista Pacífico y además de que se acordó que la empresa francesa sea accionista del 16.6% del proyecto.

Terminal AMIGO

Este proyecto a ubicarse en el puerto de Guaymas, Sonora, es promovido por la empresa AMIGO S.A. subsidiaria de la empresa LNG Alliance Pte. Ltd y forma parte del conjunto de proyectos promovidos por el gobierno de Sonora como parte del llamado Plan Sonora. La terminal propuesta está dividida en dos fases de las cuales la primera proyecta la instalación de un tren de licuefacción con capacidad de 3.9 Mtpa lo que permitiría exportar aproximadamente 500 MMpcd hacia el mercado asiático así como la construcción de un tanque de almacenamiento de GNL con capacidad de 230,000 m3; la segunda fase consistiría en la construcción de un segundo tren de licuefacción con igual capacidad de licuefacción y exportación, además de un tanque de almacenamiento con capacidad de 170,000 m3 de GNL. Una vez construidas las dos fases esta terminal proyecta tener una capacidad de licuefacción total de 7.8 Mtpa lo que permitiría a la empresa la exportación de 1,000 MMpcd de gas metano. La información presentada por la empresa para la obtención de los permisos en Estados Unidos para la exportación y reexportación de gas metano, indican que los trenes de licuefacción del proyecto estarán instalados en dos embarcaciones, los cuales se conectarán mediante ductos a las bombas y tanques de almacenamiento de GNL ubicados en tierra firme.

Esta terminal pretende exportar gas metano transportado por el gasoducto Samalayuca- Sásabe (Carso) y Sásabe-Guaymas (Sempra) hacia países del sureste asiático e India, para esto la empresa hasta el momento ha anunciado acuerdos de compra por 4.7 Mtpa: 1) Un contrato con E&H ENREGY por 3.9 Mtpa, 2) Un contrato con OQ Trading por 0.6 Mtpa y 3) otro contrato con Sahara Group por 0.6 mtpa, acuerdos con los cuales tendría comprometida la capacidad del primer tren. En agosto de 2022 se anunció que la decisión final de inversión se daría a conocer en Febrero de 2023, y recientemente en Junio de 2025 la empresa pospuso el posible inicio de operación de la terminal para mediados del año 2028.

Terminal Salina Cruz

Esta terminal fue anunciada en un primer momento a finales del año 2014 durante un evento en el estado de Texas, en el que se anunció la búsqueda de socios estratégicos para que Pemex Gas y Petroquímica Básica (PGPB) desarrollara un proyecto de terminal de exportación de GNL como parte de una segunda fase del proyecto conocido como Cinturón Transoceánico con la intención de procesar y exportar hacia Asia y Oceanía el gas metano que se extrae en el Golfo de México.

Un año después la propuesta de terminal de licuefacción formó parte de los trámites ambientales que una subsidiaria de Pemex comenzaría a realizar para la construcción de un gasoducto a través del Istmo de Tehuantepec, el cual no se realizó hasta la fecha. En el año 2018 la empresa Southwestern Energy hizo el anunció de su intención de construir una terminal de exportación de GNL así como una planta de metanol en el puerto de Salin Cruz, proyecto que no pasó más allá de un anuncio. Poco tiempo después, el gobierno mexicano retomó los planes de la terminal de licuefacción como parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) y en Julio de 2019 se firmaron dos cartas de interés con la International Development Finance Corporation (DFC) de Estados Unidos, para el potencial financiamiento de dos proyectos para el transporte de gas metano en el sureste de México, uno de los cuales hacía referencia a la construcción de una planta de licuefacción de gas metano en el sur del país. La fase más actual de este proyecto comenzó en agosto de 2021 cuando la empresa CFEnergía lanzó una convocatoria oficial para la instalación en el puerto de Salina Cruz de una terminal flotante FLNG con capacidad de licuefacción de 3 Mtpa, y un año después en Julio de 2022 las empresas CFE y Sempra anuncian un acuerdo de entendimiento para valorar la posibilidad de desarrollar conjuntamente este proyecto en Salina Cruz.

Terminal Gato Negro

Esta terminal es la última de las que han sido anunciadas hasta la fecha. La empresa Gato Negro Permitium Uno, S.A.P. I. de C.V. pretende ubicar esta planta de licuefacción en Manzanillo, Colima, con una capacidad de licuefacción de 4 Mtpa y un flujo de gas hacia el exterior de 556 MMpcd, aunque en septiembre de 2025 la empresa anunció su decisión de ampliar el proyecto a 9 Mtpa y 1,500 MMpcd repartidas en 3 fases cada una de 3 Mtpa y 500 MMpcd. La empresa ya comenzó la solicitud de permisos en Estados Unidos y en México y prevé comenzar operaciones en el año 2027.

De manera asociada a este proyecto, también se ha proyectado la ampliación de la capacidad de las estaciones de compresión para expandir el volumen de transporte de gas metano del gasoducto llamado “wahalajara” propiedad de Esentia Energy (antes Fermaca). Esta última obra, permitirá transportar una mayot cantidad de gas metano desde la frontera norte hasta las cercanías de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, y de ahí llevar este hidrocarburo por medio del Gasoducto de Occidente hasta Manzanillo donde se pretende instalar dicha terminal.

Terminal FLNG Altamira

La terminal de licuefacción FLNG Altamira, es la primera terminal de exportación en operar en México. Fue desarrollada por la empresa México FLNG S. de R. L. de C.V. filial de New Fortress Energy Inc., y el proyecto completo consiste en tres terminales a ubicarse en el puerto de Altamira, Tamaulipas y sus cercanías, la primera de las cuales comenzó sus envío de GNL en Agosto de 2024.

Desde el año 2022 la empresa comenzó la solicitud de los permisos para esta terminal. El proyecto presentado en ese entonces consistía en dos fases, cada una de las cuales consideraba la instalación de una unidad de licuefacción flotante (FLNG) a unos 25 km de la costa de Altamira, en las cercanías del gasoducto submarino Sur de Texas-Tuxpan (de propiedad de Sempra y TC Energy) , al cual se conectarán para poder tener acceso al gas que CFE transporta por dicho ducto. Cada una de estas unidades de licuefacción tendría una capacidad de licuefacción de 1.4 Mtpa lo que les permitiría exportar un aproximado de 180 MMpcd de gas metano desde cada una de estas. Las unidades en un inicio estarían conectadas a una unidad flotante de almacenamiento (FSU) con una capacidad de 160,000 m3 de GNL desde la cual se hacen las transferencias del producto final a los buques metaneros. Este proyecto se fue modificado y la empresa incluyó una tercera fase que consiste en un tercer tren de licuefacción de las mismas capacidades de licuefacción que los planeados en las primeras dos fases del proyecto, lo que ampliaría la capacidad total a 4.2 Mtpa de licuefacción y 540 MMpcd de exportación. Otra modificación que el proyecto ha tenido corresponde al anunció de que las unidades de licuefacción 2 y 3, serán instaladas en asociación con CFE en una plataforma terrestre adjunta a la terminal de regasificación KMS que opera en el puerto de Altamira.

La primera fase de la terminal comenzó a operar en agosto de 2024, y su primer envío al mercado europeo se realizó a Países Bajos en Octubre de ese año. Los datos que la empresa ha reportado sugieren que la terminal ha estado operando al 120% de su capacidad nominal, enviando un promedio de 2 barcos metaneros por mes. Con respecto a las fases II y III, en Julio de 2024, la empresa obtuvo un préstamo de 700 millones de dólares (mdd) de Morgan Stanley para la construcción de la terminal FLNG 2 y en marzo de 2025 anunció que los módulos de esta fase tenían un 50% de avance en su construcción y se planea enviarlos e instalarlos en el puerto de Altamira en el año 2026.

En cuanto al origen del gas a ser exportado, lo que se conoce es que CFE será la encargada de proveer a la terminal de volúmenes de gas que esta empresa compra en Estados Unidos para vender en México. En Junio de 2023 la empresa firmó un acuerdo con CFE para que esta empresa le venda gas metano importado por el ducto Sur de Texas-Tuxpan durante 15 años, de acuerdo a lo que se anunció este acuerdo también implicaría una participación del 10% para CFE de las ventas de GNL que se realicen desde la terminal.

Terminal Coatzacoalcos

A finales de noviembre del año 2022, la empresa CFEnergía subsidiaria de CFE, publicó una convocatoria para conocer el interés para desarrollar esta terminal, la cual deberá tener una capacidad de exportación de 4.5 Mtpa y la posibilidad de licuar 600 MMpcd. A la par de este proceso, se anunció la construcción de un nuevo ducto submarino de nombre Puerta al Sureste, que se pretende recorra 700 del Golfo de México desde Tuxpan, Veracruz, hasta el puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, desde donde continuará por el mar hacia las cercanías de la refinería Olmeca que se está construyendo en Paraíso, Tabasco.

La convocatoria señala que CFEnergía, quien es socia de TC Energy para el gasoducto Puerta al Sureste, será la empresa encargada de proveer el gas metano a ser licuado y facilitará la interconexión de la terminal a los gasoductos que proveerán del hidrocarburo a ser exportado. Hasta el momento no se ha sabido más de este proyecto en particular, sin embargo la empresa Ursus Aquialita LNG anunció en 2025 otro proyecto de licuefacción de baja escala para ser instalado en los terrenos del PODEBI Coatzacoalcos II.

Terminal Gato Negro LNG Tampico

Esta terminal es la última de la que se conoce. Aunque no se ha hecho su anuncio en medios de comunicación, la misma empresa Gato Negro que está impulsando el proyecto de licuefacción en Manzanillo, ha incluido en su página web https://gatonegrolng.com/es-us un proyecto en Tampico, Tamaulipas. La terminal planteada pretende ser ubicada en la rivera del Río Pánuco, cerca de Ciudad Madero. La capacidad señalada es de 3.1 Mtpa lo que representa un volumen de 500 mmpcd.

El estado del mercado mundial de GNL y su peligrosa dinámica


El “plan” de re-exportar gas metano desde México forma parte de una ola expansiva de proyectos de GNL en el mundo, que no tienen garantías sobre su viabilidad económica, geopolítica y mucho menos climática. Estos responden más a una disputa por la hegemonía energética global que arrastra al conjunto del mundo a una dinámica peligrosa que no augura un buen final.

EEn las últimas dos décadas, el impulso de los capitales de la industria de los hidrocarburos por ampliar el mercado para el consumo de gas metano, ha ido configurando un mercado mundial de este hidrocarburo apoyado por el incremento en el número de barcos cargados de GNL que cruzan los mares. Para que esto tuviera lugar, estos capitales tuvieron que empujar para que se hicieran inversiones en nuevas terminales de importación (regasificación) que reciban los envíos realizados desde las nuevas terminales de exportación (licuefacción) que están siendo construidas de manera acelerada en algunos países. Esta expansión también ha requerido que se incremente el uso de gas metano en las matrices energéticas e industriales de algunos países, provocando un constante incremento en su consumo como ya se ha mencionado al inicio de este material.

La configuración de este mercado y la disputa por su control es algo que estamos viendo en estos años y este proceso está teniendo profundas repercusiones para el clima global y para las economías y territorios de algunos países, como es el caso de México.

¿Quién controla el mercado mundial de GNL?

Poco después de que las empresas estadounidenses lograron perforar masivamente los campos no convencionales de petróleo y gas (gas shale) mediante el uso de Fracking y se fue expandiendo esta forma de extracción en los Estados Unidos, las empresas se lanzaron al mar a conquistar este nuevo mercado de gas metano ahora como exportadores, hasta convertir a este país del norte en el que más gas metano extrae y exporta en el mundo. Antes de esto, en 2015 la venta de GNL estaba concentrada principalmente por países como Qatar (31.8%), Australia (12%) y Malasia (10.2%), y el mayor flujo de GNL iba principalmente a países como Japón (34%), Corea del Sur (13%), China (8%).

Capacidad de Exportación en operación y en construcción


Fuente: SIE y CNH


En el año 2016 comenzaron a operar las primeras terminales de licuefacción en los Estados Unidos y estas fueron incrementándose en número y capacidad hasta que 2023 se convirtió en el mayor exportador de este hidrocarburo, concentrando el 21% del flujo de GNL mundial. Esta expansión estadounidense avanzó a la par del aumento en otros países con los que disputa el control del mercado. Entre 2016 y 2025, la capacidad mundial de exportación creció un 53% pasando de 301 Mtpa a 494 Mtpa, esta expansión se concentró en solo 3 países: Estados Unidos (54%), Australia (25%) y Rusia (10%) los cuales fueron responsables del 90% de este incremento. Esta expansión estadounidense avanzó a la par del aumento en otros países con los que disputa el control del mercado Pero como se muestra en el siguiente mapa, el capital fósil pretende seguir aumentando este despliegue de infraestructura de exportación.

¿Hacia dónde se expande la “ola” de proyectos de GNL?

Hasta el año 2025 los cinco países que acumulaban la mayor capacidad de exportación de GNL son: Estados Unidos (106.7 Mtpa), Australia (83.9 Mtpa), Qatar (77.4 Mtpa), Rusia (31.9 Mtpa) y Malasia (31.5 Mtpa) y estos mismos países fueron los mayores exportadores ese mismo año concentrado casi el 75% del total de las 411 millones de toneladas (Mt) de GNL vendidas durante ese año.

Sin embargo, la expansión en el uso de gas metano y la competencia por controlar este mercado, con las implicaciones económicas y geopolíticas que esto conlleva, está proyectada por las empresas energéticas para continuar en los próximos años. Los países en los que se está instalando nueva capacidad de exportación, ya sea mediante la expansión de terminales existentes o mediante la construcción de nuevas instalaciones, están concentrados principalmente en América del Norte (62.9%), Medio Oriente (18.9%), Rusia (7.2%) y África (7%). Estas terminales cuando estén construidas agregarán unas 181.8 Mtpa de nueva capacidad de licuefacción.

Los países en particular en los que se esto está teniendo lugar son: Estados Unidos con 90.2 Mtpa, Catar con 33 Mtpa, Canadá con 19.4 Mtpa, Nigeria con 8 Mtpa, México con 4.65 Mtpa, República del Congo con 2.4 Mtpa, Mauritania con 2.5 Mtpa e Irán con 1.5 Mtpa. Además de esta capacidad, actualmente hay en el mundo otros proyectos por un total de 35 Mtpa que ya han hecho pública su FID y que podrían estar a poco tiempo de iniciar su construcción.

Pero la ola de expansión del mercado del GNL que están queriendo empujar las empresas energéticas, no se limita a este incremento de capacidad de exportación actualmente en construcción. Hasta 2025, hay un conjunto de terminales propuestas en diversas fases de avance que aún se encuentran en la búsqueda de permisos, clientes y financiamiento, y que de llegar a construirse sumarían un total de 808 Mtpa de nueva capacidad de licuefacción. Si bien estos proyectos aún no tienen condiciones económicas y técnicas para su construcción, son una proyección del alcance de esta infraestructura que los capitales del sector energético pretenden realizar en diversos territorios a lo largo y ancho del mundo.

Haz clic en los países o en los puntos de localización de las plantas de licuefacción para desplegar información adicional sobre los mismos.

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¿En qué lugar pretenden colocar a México en este nuevo escenario energético?

Los escenarios que la industria de la energía fósil ha dibujado en relación al lugar que podría tener México si se llevaran a cabo los proyectos de terminales de exportación de GNL son variados, pero apuntan a un mismo horizonte en el cual la región Norteamericana (EEUU, Canadá y México) es empujada a convertirse muy probablemente en la de mayor capacidad de exportación de GNL a escala global. Si se considera el total de los proyectos que esta industria ha anunciado en el país, sin importar la fase en que se encuentran y los problemas que enfrentan, se podría decir que de construirse la totalidad de los 8 proyectos, México tendrá una capacidad de exportación de 76.8 Mtpa lo cual lo colocaría en el quinto lugar a escala mundial por detrás de Estados Unidos, Rusia, Qatar y Australia, escenario muy contradictorio para México al ser una país totalmente dependiente de las importaciones de este hidrocarburo.

Sin embargo, son muchos los problemas y riesgos que presentan estos proyectos. Desde que comenzaron a anunciarse en el año 2015 a la fecha, de esta masiva capacidad sólo opera una terminal con 1.4 Mtpa y dos se están construyendo con 3.29 y 1.4 Mtpa cada una. De los 70.7 Mtpa restantes, un total de 35.4 Mtpa cuenta con autorizaciones de las autoridades regulatorias de energía de Estados Unidos y solo las fases II y III de la terminal en Altamira y el proyecto Saguaro tienen autorización de la Comisión Nacional de Energía (antes Comisión Reguladora de Energía CRE). Hasta agosto de 2025, ninguna de las terminales en proyecto que no están en construcción ha hecho pública su Decisión Final de Inversión (FID) y muchas han ido aplazando constantemente las fechas para desarrollar los proyectos debido a una diversidad de problemas financieros y geopolíticos, además de un importante y cada vez más creciente rechazo social en diversos territorios en México.

Este escenario que la industria fósil está imponiendo para México, se enmarca regionalmente en una competencia por establecer nuevas rutas desde el continente americano hacia el mercado asiático de gas metano. En Canadá, dos terminales de exportación de GNL están en construcción y otra comenzó sus exportaciones a mediados de 2025 además de que empresas en Argentina están empujando la instalación de 42 Mtpa de capacidad exportación y en Alaska se sigue promoviendo un gigantesco proyecto de exportación que compita por llevar este hidrocarburo al mercado asiático en un ruta más cercana y rápida que la de otros de los proyectos en esta cuenca oceánica. Estas terminales en su conjunto, pueden mermar la futura rentabilidad de los proyectos en México, haciendo que la apuesta de CFE y el gobierno mexicano por promover estas exportaciones como parte de una estrategia para pagar los compromisos de compra de gas metano en Estados Unidos, sea aún más riesgosa de lo que ya es.

¿Y a dónde se pretende que vaya todo ese gas?

Una cosa es tener la capacidad de exportación instalada, y otra cosa es que el gas metano encuentre un punto de consumo. La actual expansión de proyectos de exportación/licuefacción de GNL en diversas partes del mundo, avanza más rápido que su demanda en el mercado global. Actualmente en el mundo existen 186 terminales de regasificación repartidas en 47 países que en su conjunto acumulan 1,064 Mtpa de capacidad de importación.

Los países que concentran esta capacidad son Japón (241.9 Mtpa), Corea del Sur (152.6 Mtpa), China (141.6 Mtpa), Estados Unidos (52.3 Mtpa), y España (49.9 Mtpa) y los países con mayores importaciones de GNL en la actualidad son China (78.6 Mt), Japón (67.7 Mt), India (26.1 Mt), Taiwan (21.8 Mt) y Francia (18 Mt). Este flujo de gas metano está concentrado principalmente en tres países (China, Japón e India) que representan el 47% del total mundial de importaciones de GNL.

La capacidad para importar GNL ha ido incrementando en la última década y el número de países que importan este hidrocarburo vía marítima también. En 2015 había 33 países que tenían terminales de importación por un total de 301 Mtpa de regasificación, y desde ese año hasta el 2024 fueron 14 países nuevos que comenzaron a importar GNL. Los países en los que hubo mayor incremento de la capacidad de importación fueron China (86.4 Mtpa nuevos), Brasil (29.6 Mtpa nuevos), Kuwait (22 Mtpa nuevos), Alemania (19.3 Mtpa nuevos), Turquía (18.8 Mtpa nuevos), India (17.5 Mtpa nuevos) y Francia (13.24 Mtpa nuevos).

Y esta expansión de las capacidades de regasificación continúan, actualmente hay 265.8 Mtpa de nueva capacidad en construcción principalmente en países como China 115.7 (Mtpa), India (28 Mtpa), Alemania (23.3 Mtpa), Corea del Sur (18.8 Mtpa) y Taiwan (9 Mtpa). Además, existen proyectos que ya han hecho pública su FID o están por anunciarla, que en su conjunto suman otros 143 Mtpa de capacidad de importación.

Después de comiencen a operar las terminales de regasificación nuevas o las expansión que están en construcción actualmente, los países que tendrán la mayor capacidad de importación serán China (257.4 Mtpa), Japón (241.9 Mtpa), Corea del Sur (171.4 Mtpa), India (75.5 Mtpa), Estados Unidos (52 Mtpa) y España (49.9 Mtpa).

Haz clic en los países o en los puntos de localización de las plantas de licuefacción para desplegar información adicional sobre los mismos.

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Como se ha mostrado, el incremento de las exportaciones está concentrado en Norteamérica y Medio Oriente, y el aumento de las importaciones se ha concentrado en Asia y Europa. Sin embargo, no necesariamente estas regiones tienen un futuro asegurado como grandes consumidores o como grandes extractores de gas metano. En el caso de las importaciones, Europa importa más gas metano pero su consumo ha disminuido y apunta a seguir disminuyendo en los próximos años, y en Asia los grandes importadores como Japón y Corea del Sur, también han comenzado a disminuir su demanda de gas metano aunque sus importaciones puedan continuar incrementando y en China las importaciones marítimas de este hidrocarburo no seguirán incrementando al ritmo que han venido haciendo debido al incremento de las importaciones desde Rusia, de la capacidad de generación eléctrica “renovable” y del incremento en la extracción en su territorio. Del lado de la oferta de gas metano, un punto importante a considerar es el potencial pico extractivo de los campos de gas shale en Estados Unidos, que por varios motivos técnico-geológicos y económicos no estaría muy lejana la fecha en que podría comenzar a suceder.

Todo este escenario mostrado aquí, pone en entredicho las razones político-económicas del interés de las empresas y gobiernos de convertir a México en un brazo de exportación del gas metano estadounidense hacia el mercado asiático y europeo. Este horizonte de exportación de GNL que las empresas energéticas están planeando, observado a la luz del movimiento que el mercado de gas metano tiene, de las proyecciones a futuro, así como del escenario de competencia por hacerse de una cuota del mismo, permite identificar que las terminales planeadas en México son un salto al vacío especulativo que pone en riesgo distintas dimensiones económicas, climáticas, socio-ambientales, de salud y de seguridad del país.

Estas terminales de licuefacción están planeadas únicamente para extender el alcance del gas shale estadounidense, y no se trata de proyectos que pretendan exportar gas extraído en México, ya que el país depende de las importaciones y su extracción está en constante caída.

Este desbalance energético es difícilmente reversible a corto plazo, debido al masivo volumen de consumo de este gas que se ha alcanzando en México, en gran parte resultado de una política pública que colocó al metano como el eje energético de un modelo de exportación mercantil, pero es más que evidente que continuar con un escenario de continua expansión en el uso de gas metano va en contrasentido del horizonte de transformación energética-productiva necesaria en el país.

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